Un adelantado a su tiempo

Los relojeros también deben a Daniel Jeanrichard la invención de varias máquinas y herramientas para la fabricación de relojes.

Preocupado por la transmisión del saber hacer, Jeanrichard también tuvo un papel importante en la institución de un sistema de aprendizaje. Así pues, se trata de un ejemplo de emprendedor que sigue su pasión y que no duda en arriesgarse para proyectarse hacia el futuro. Daniel Jeanrichard abrió nuevos horizontes y sus descendientes continuaron su trabajo. Este espíritu visionario y pionero sigue siendo el alma de la Maison JEANRICHARD.

Un nuevo impulso

En 2012 la marca de relojes suizos JEANRICHARD fue relanzada con el apoyo del grupo Kering. 

El objetivo era darle un nuevo impulso, redinamizarla y modernizarla permaneciendo fieles a los valores de su fundador. Este fue el origen de las nuevas colecciones, concebidas para todos aquellos que convierten cada día, hora e instante en una nueva aventura. Para quienes quieren vivir plenamente la vida. Para los espíritus pioneros y de vanguardia. Para los Daniel Jeanrichard de hoy en día.

Las raíces de la relojería suiza

La marca de relojes de lujo JEANRICHARD es la heredera de Daniel Jeanrichard (1665-1741), una figura legendaria de la relojería suiza, considerado el creador de la industria relojera de Neuchâtel a finales del siglo XVII. Hoy en día la marca conserva el espíritu pionero de su fundador.

Nacido en 1665 en la aldea de Les Bressels, entre La Chaux-de-Fonds y Le Locle, en el Jura de Neuchâtel, Daniel Jeanrichard tenía un espíritu inquieto y creativo. Un día, cuando aún era joven y no tenía ninguna experiencia relojera, le confiaron un reloj inglés que ya no funcionaba. Al repararlo estudió someramente el mecanismo, se propuso fabricar un reloj parecido y así fue como en 1681 firmó su primer reloj: el primero fabricado en la región. Posteriormente crearía su propio taller de relojería. El museo JEANRICHARD de La Chaux-de-Fonds conserva varios de estos relojes excepcionales, entre los cuales figura el "Daniel" (1710), una obra maestra técnica y estética con el calendario en una ventanilla.